«El coronavirus ha expuesto las limitaciones del materialismo hegemónico»: una entrevista al Prof. Danilo Castellano. (Traducción al castellano)

Prof. Danilo Castellano

A finales de febrero, tuvo lugar en la sede principal de El Claustro en Bogotá, el XI Congreso Internacional de la Asociación Colombiana de Juristas Católicos y las VI Jornadas Hispánicas de Derecho Natural. Estas dos iniciativas, auspiciadas por la Universidad Católica de Colombia, incluyó la participación de expertos en diversos asuntos, provenientes de Italia, España, Chile, Brasil, Argentina, Francia, Ecuador y Colombia. Allí se examinaron asuntos muy importantes relacionados al tema de la economía católica a la luz del derecho natural y la doctrina social de la Iglesia. Entre los oradores se encontraba representando a Italia el profesor Danilo Castellano, catedrático emérito de filosofía del derecho en la Universidad de Udine y decano emérito de la Facultad de Derecho de la misma universidad, miembro correspondiente en el extranjero de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas así como miembro honorario de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación. Desde 1986 a 2007, el Profesor Castellano dirigió el Institut International d’Etudes Européennes A. Rosmini en Bolzano, donde es vicepresidente actualmente. Actualmente es director de revistas científicas, editor de varios volúmenes, y autor de más de veinte libros y más de cuatrocientas publicaciones científicas (algunas de las cuales han sido traducidas en varios idiomas).
Matteo Orlando lo entrevistó para Altare Dei. 1

Profesor Castellano, usted fue el único ponente Italiano en la conferencia internacional de Juristas Católicos llevada a cabo en Bogotá en las últimas semanas. ¿Qué temas se trataron en la conferencia?

La conferencia fue preparada hace un tiempo por un comité científico dirigido por el profesor Miguel Ayuso, de Madrid, quien actualmente es el presidente emérito de la Unión Internacional de Juristas Católicos. «Derecho natural y economía» fue el tema de esta reunión, en la que participaron especialistas de Europa y de las Américas. No estuvo enfocado en la legislación de la economía, a la que inapropiadamente llaman «derecho económico». El tema principal fue más bien un examen y discusión de la relación entre el Derecho y la Economía. Obviamente el examen y la discusión no fueron «abstractos». También se nos solicitó considerar el derecho positivo relacionado a la economía, con el fin de «comprenderlo» a la luz de principios jurídicos que van más allá de lo dogmático –positivista-, de las teorías del derecho o sus cláusulas generales.

Miembros de la Unión Internacional de Juristas Católicos.
El profesor Castellano es el primero a la derecha.

Su ponencia se tituló «Orden Natural y economía». ¿Puede resumir sus reflexiones en unas pocas palabras?

Mi presentación, al ser introductoria, intentó ilustrar en líneas generales la relación de interconexión entre el orden natural y la economía. Se consideró, en primer lugar, que la economía no puede ser un «sistema» absolutamente autónomo, esto quiere decir, un sistema que encuentra en sí mismo las razones y criterios para su aplicación. Además, se consideró la doble relación de interconexión entre economía y orden natural. Esto bajo el perfil de la relación entre la economía y el orden óntico 2, y entre la economía y el orden proporcional. La pregunta es pertinente, porque va en contravía a una idea muy extendida hoy día, especialmente en las sociedades occidentales: la identificación de la economía con las finanzas.

Usted dijo que la economía fue reemplazada por las finanzas. ¿Puede darnos algún ejemplo de esta idea y explicarnos cómo se puede superar esta situación?

Las finanzas no son la economía en sí misma. Estas pueden ser un sector de la economía. Cambiar el concepto de economía por el de finanzas –algo que la economía capitalista lleva hasta sus últimas consecuencias- significa que la economía tenga asignado el beneficio como único objetivo, siendo erigido como criterio de justicia en lugar de ser regulado por ella. En otras palabras, para que el intercambio «justo» de beneficios pueda serlo, debe admitir criterios que trascienden las finanzas y la economía misma. Mi presentación (como podrá observarse en la lectura del texto, que se publicará próximamente en el volumen de las actas del Congreso por la editorial Marcial Pons de Madrid) contiene varios ejemplos que abordan esta pregunta; ejemplos que abarcan normas y reformas, pero también elecciones prácticas de la vida diaria.

Altare Dei tuvo la oportunidad de leer la intervención completa del Profesor Castellano. Aquí un fragmento:

«La economía ha sido cambiada por las finanzas: puede enriquecerse incluso en medio de una economía pobre o que atraviesa problemas. Este caso raya en lo absurdo: la ventaja de uno o varios sectores puede contribuir al empobrecimiento (hasta el punto de sufrir grandes pérdidas) de otros sectores financieros y, en general, la economía en su conjunto. Esto revela las características, o al menos algunas características, de la economía capitalista: a) la producción no se hace para satisfacer necesidades naturales (alimento, vestido, refugio, salud, etcétera) sino únicamente para acumular más riquezas; b) el resultado de la producción implica la explotación del hombre, el cual solo es visto como un consumidor; c) La producción -una verdadera heterogénesis de fines- tiene por objeto satisfacer necesidades inducidas, que son principal y esencialmente creadas artificialmente; d) los bienes no son producidos para su uso, sino para el enriquecimiento ilimitado; e) Todos los «bienes» se usan para un fin impropio: del mismo modo en que el hombre es transformado en un consumidor, los «bienes» de vez en cuando se usan sólo con fines de lucro.»

Foto del profesor Castellano desarrollando su ponencia en el XI Congreso Internacional de Juristas Católicos.

Profesor Castellano, en su opinión, ¿Por qué actualmente la producción se enfoca únicamente en acumular riquezas en lugar de satisfacer las necesidades naturales?

Todos pueden ver que el hombre ha sido reducido a un consumidor. Él es un instrumento del capitalismo. En otras palabras, es usado producir riquezas por su propio bien. 3 Se trata de un sistema económico-financiero inhumano, aplicado «contra» el hombre, no «a favor» del hombre. Esto es verdad tanto en los contextos sociales basados en el liberalismo como en los contextos sociales basados en el marxismo. Basta con considerar lo que sucede en China, una nación donde el «capitalismo» del Estado es aplicado en un contexto colectivista.

En la ponencia del profesor italiano pueden verse dos ejemplos del «hombre consumidor»

«Los zapatos, por ejemplo, no se producen con el fin de caminar sin inconvenientes para la salud, sino con el único propósito de ser vendidos. Normalmente la moda juega un papel importante en esto, que funciona sobre la base de otros valores con respecto a la economía, explotando factores que sólo son útiles para la producción de riqueza: por ejemplo, los tacones altos (que ciertamente no favorecen la preservación del orden fisiológico y la salud) son «concebidos», producidos y utilizados para resaltar la atracción sexual. Esto fomenta la compra de zapatos para satisfacer la vanidad de quienes los llevan y fomentar la atracción o la atención de quienes los ven, sobre todo cuando se llevan puestos. Un segundo ejemplo es el de los automóviles. Como muchos otros productos, no están hechos para durar mucho tiempo, sino para favorecer su reemplazo, en función de la ganancia solamente. Así que siempre están produciendo nuevos modelos de coches, «actualizados» (al igual que los teléfonos y las computadoras) pero diseñados para ser «anticuados» dentro de poco tiempo, esto con el propósito de ser necesariamente reemplazados después de haber viajado un cierto número de kilómetros.»

¿Sobre qué base se puede crear una economía «católica»?

La cuestión no es crear una economía «católica». Estamos hablando de reconsiderar a profundidad la naturaleza y el propósito de la economía. En otras palabras, lo que debemos hacer es crear una economía humana. Por supuesto, la doctrina católica puede hacer una gran contribución para lograr este objetivo. No estoy pensando únicamente en el Magisterio de la Iglesia y en los grandes pensadores católicos del pasado. En ésta época contemporánea existen grandes autores que han ofrecido (y pueden seguir ofreciendo) reflexiones útiles sobre el campo de la economía.

Como observador de la realidad y como abogado, ¿Cuál es tu opinión acerca de la epidemia global del coronavirus?

No tengo ninguna opinión científica sobre este asunto. Lo que hay que tener en cuenta, es que la epidemia es una consecuencia de ciertas elecciones de vida que hay que reconsiderar. Desde el punto de vista político, puedo ver que esta epidemia ha revelado un dato sociológico muy arraigado tanto en oriente como occidente: la economía se ha convertido en el regulador de la política. Obviamente, la primacía de la economía sobre la política es absurda. Este es un gran error. Es un signo de la hegemonía de lo material sobre nosotros. Desde el punto de vista ético y deontológico, ha dado lugar a «opiniones» muy cuestionables, porque la «esperanza de vida» no es fácilmente identificable; porque hay que atender a todas las personas que lo necesitan; y porque no hay líneas divisorias determinadas por estadísticas, investigaciones sociológicas o encuestas basadas en la edad.

Notas de traductor

  1. Altare Dei es el sitio donde fue publicada originalmente la entrevista (en el idioma inglés).
  2. Se refiere al orden del ser o de los seres.
  3. Por el bien del capitalismo.

Fuentes

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