Mensaje de Don Sixto Enrique de Borbón con motivo de la fiesta de los Mártires de la Tradición

Me dirijo a vosotros, mis leales, para unirme a las oraciones que por los Mártires de la Tradición vais a ofrecer en los distintos y antiguos reinos según las disposiciones de Don Carlos VII. Durante muchos años os he acompañado en un acto particularmente emotivo, por la devoción y el entusiasmo que desbordan. Y he lamentado mucho que durante los dos últimos años, por las razones que de sobra sabéis, se hayan visto suspendidos. Tampoco este año estaré con vosotros. Una serie de circunstancias domésticas y algunas consultas médicas me han aconsejado posponer la siempre grata visita hasta el año próximo. Si Dios quiere.

Pero no quisiera dejar pasar la ocasión de la recuperación de los actos públicos de la Comunión Tradicionalista, que ha comenzado los últimos meses, para transmitiros un mensaje. Nuestra Comunión tiene delante los enemigos de siempre. Sin embargo, no se presentan del modo que solían. La hegemonía del liberalismo es tal que hasta los viejos comunistas son en general más liberales que otra cosa. Aunque unan —lo he dicho más de una vez— el colectivismo al liberalismo. Las reacciones que en este panorama surgen están también en general taradas por el liberalismo. Muchos no quieren verlo, pero resulta evidente para quien no haya perdido el sentido de la Tradición. Nosotros, por el contrario, hemos de reforzar siempre más nuestro antiliberalismo original. En todos los órdenes. En el religioso, azotado por una metamorfosis plebeya del modernismo. En el cultural, que celebro los nuestros no abandonen y trabajen con competencia. En el internacional, cuando las estrategias de poder del mundialismo de matriz anglosajona crea conflictos sin cesar, de los que luego culpa a otros. En el político, pues es el desorden del régimen imperante el que ha llevado a donde estamos, de modo que no puede ser la salida a la situación. En el social, siempre más deteriorado por los problemas de la familia y hasta la destrucción de la persona, sobre las que se alzan nuevos y opresivos medios de control social. Siempre hay quienes, para no reconocer lo obvio, nos acusan de purismo y exclusivismo. No es cierto. La Comunión siempre está en acto de servicio, abierta a acoger lo que de sano queda en nuestro mundo. Pero no al precio de abrazar los errores dominantes.

Por eso, lo que nos reclaman estos tiempos ásperos —lo repito siempre que tengo ocasión— es la perseverancia y la disciplina. A cultivarlas con generosidad y espíritu de sacrificio os convoco, el día en que recordamos a quienes se sacrificaron por la Causa ofreciendo su vida.

Sixto Enrique de Borbón

Lignières, 10 de marzo de 2022

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