Los 500 años de Natá: reseña histórica sobre sus orígenes

El gobernador Pedro Arias de Ávila llegaría a la Tierra Firme el 19 de julio de 1514, con una flota de 17 naves y dos mil hombres. De Ávila sería conocido por ser el fundador de la ciudad de Nuestra Señora de la Asunción de Panamá, la primera del litoral pacífico. Sin embargo, junto con Pedrarias, llegaría al Istmo el licenciado Gaspar de Espinosa, quien sería figura clave en la exploración del mismo.

Por su parte, el capitán Gonzalo de Badajoz llegaría al istmo junto con la expedición de Diego de Nicuesa, gobernador de Veragua. Y es que tanto de Badajoz como Gaspar de Espinosa serían de los primeros expedicionarios en arribar a las tierras del cacique Natá ó Anatá, que darían nombre a la ciudad posteriormente fundada.

Gonzalo de Badajoz partió desde Santa María La Antigua del Darién, hacia el centro del istmo, reconociendo los cacicazgos de Natá, Careta, París y Escoria, describiendo los asentamientos como «dispersos y bien poblados». De Badajoz atacó los dominios de París y Escoria, tomando como botín un cuantioso tesoro. Sin embargo, en su regreso a Santa María La Antigua sería emboscado por 4000 guerreros del cacique París, perdiendo tanto el botín, como setenta de sus hombres.

Primera expedición del licenciado Gaspar de Espinosa

El licenciado Gaspar de Espinosa, natural de Medina de Rioseco, Alcalde Mayor de Castilla de Oro, jugaría un papel en la exploración del Istmo. Siguiendo los pasos de Badajoz, esperando recuperar el tesoro perdido, y para «pacificar y castigar la muerte de cristianos a manos de caciques» llegaría a tierras del cacique Natá en 1516, siendo bien recibido por los nativos.

El licenciado Gaspar de Espinosa
Su busto en Natá de los Caballeros

«Eran tantos los indios que allí había, que no creo que no hubo nadie que no se espantase y tuviese miedo, temor de ver tan gran población. Hallamos ahí harto maíz, y tantos venados que los que vimos los apreciamos en trescientos; e infinito pescado asado, muchos ansares, pavas en jaulas, y toda comida de indio en gran abundancia. Hay en ellos mucha ropa de algodón y es la gente de ella de mucha más razón y más limpia que otra ninguna que se haya visto en todo lo descubierto».

Don Gaspar de Espinosa, en su Primera Relación Oficial a la Corona sobre su llegada al cacicazgo de Natá.

Gaspar de Espinosa atacó al cacique París el 29 de julio de 1516. En un pequeño templo improvisado de pencas y palmas, Fray Francisco de San Román celebró misa y comulgaron los castellanos, antes de emprender Gaspar de Espinosa la batida contra el cacique París. Habiéndole derrotado, continuó realizando expediciones por la región, retornando a Santa María la Antigua el 4 de octubre de 1517.

Fundación de Natá de los Caballeros

A finales de 1519, Gaspar de Espinosa partiría nuevamente, esta vez no de Santa María, sino de la recién fundada ciudad de Panamá. En 1520, de Espinosa dejó en Natá como encargado al capitán Francisco de Campoñón, lo cual conduciría al establecimiento de los primeros asentamientos españoles, y se pondrían los cimientos de sus primeras viviendas. Gaspar de Espinosa por su parte regresaría a Panamá. Ya el vínculo entre Natá y Panamá se había establecido al dejar al capitán don Francisco a cargo de Natá.

Pedro Arias de Ávila, a pesar de sus actos contra Balboa, mantuvo la lealtad a la corona, al aplicar los requisitos formales en cuanto a fundación y planificación que presentaban las ordenanzas a el dictadas en 1514, como acreditaría la Real Cédula de S.M.C. Felipe II de 1573.

El nombre del nuevo pueblo, Natá, se debió al emplazamiento del mismo sobre las teierras del cacique Natá ó Anatá. Sin embargo, el nombre pasó a ser Natá de los Caballeros cuando, durante el reinado de Felipe II, llegaron 100 caballeros, llamados los hidalgos, ó los notorios, bajo decreto de su predecesor, el emperador Carlos V, con la misión de mantener el dominio sobre los indios, conservar la cultura hispana y propagar la fe católica.

La ciudad fue oficialmente fundada el 20 de mayo de 1522, por Pedro Arias de Ávila en persona, mediante la fundación de Natá, habiéndose consolidado en dos años un asentamiento permanente por parte de Gaspar de Espinosa y Francisco de Compañón.

En los días siguientes se continuó la planificación del asentamiento, así como se realizó la elección de los alcaldes ordinarios y regidores, siendo instruido Gaspar de Espinosa por Pedrarias, el 25 de mayo, en casa del capitán Francisco de Campoñón para presidirlas al día siguiente.

El 28 de mayo de 1522 se celebró el primer cabildo y se creó la alcaldía mayor de Natá. Se estipuló que los días de reunión del Cabildo ordinario serían dos días a la semana: los lunes y los viernes después de oír misa, y quien fallara en asistir se vería obligado a pagar un tomín de oro. A su vez se extendieron unas peticiones a Pedrarias, quien desde casa del capitán Campoñón planeaba su regreso a Santa María la Antigua, leídas por el escribano y concernientes mayormente sobre las delimitaciones de la nueva ciudad.

La naciente ciudad fue centro importante de actividad agrícola en el Istmo, denominada incluso como el granero del Reino, dando continuidad a la impresión que tuvo don Gaspar de Espinosa al llegar a aquéllas tierras y apreciar la abundancia de alimento. Natá de los Caballeros también sería punto de partida para las conquistas de Veragua y otras regiones al oeste del Istmo.

Basílica Menor Santiago Apóstol, la parroquia de Natá

La basilica menor Santiago Apóstol, así nombrada por ser el santo patrono de Natá, es notoria por estar entre las primeras iglesias construidas en el litoral pacífico de la Tierra Firme, y ser el más antiguo de dichos templos en permanecer en pie, puesto que la Catedral de Nuestra Señora de la Asunción de Panamá fue demolida cuando los ataques de los piratas forzaron el traslado de la ciudad.

Fachada exterior de la basílica

«Que en principio de dicho pueblo y de la fundación y constitucion de él, primeramente y ante todas las cosas sea la Iglesia el sitio y solar que para la fundación de ellas son menester, lo cual señalo por principio y marca de dicho pueblo para que desde el dicho asiento […] en él pongo una cruz de madera en los dichos solares a donde se ha de fundar la dicha Iglesia. La advocación de la cual declaro que sea y se llame Señor Santiago, el cual suplico sea abogado, patrono, defensor y auxiliador de dicho pueblo, vecinos y pobladores de él, para que siempre nuestro Señor sea servido».

Fragmento del Acta de fundación de Natá de los Caballeros, por Pedro Arias de Ávila
Interior de la basílica con púlpito y retablo

La construcción de la Basílica empezó en 1522, después de que Pedro Arias De Ávila, gobernador de Castilla de Oro, colocara una gran cruz de madera en el punto donde se levantaría la portentosa obra, coincidiendo con la fundación de Natá de los Caballeros, y de donde partiría la planificación del resto de la ciudad.

De acuerdo con el historiador Conte Bermúdez, la basílica quedó totalmente terminada en los primeros años del siglo XVII.

La capilla San Juan de Dios, ubicada a aproximadamente 100 metros de la basílica menor, fue consagrada a San Juan de Dios por ser considerado como un segundo benefactor del pueblo natariego.

Capilla San Juan de Dios

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